En la sesión de esta semana hemos debatido sobre los sistemas sociales, y en particular sobre los estudios de Mario Bunge de la sociedad humana conformando un sistema social compuesto de otros más concretos.
- Un grupo de contertulios está de acuerdo con que la organización es la clave del éxito de cualquier grupo de individuos, mientras que el anarquismo nos conduce al desastre. La organización de las legiones romanas conquistó un Imperio y la desorganización lo resquebrajó. Por otra parte, la familia tradicional ha tenido éxito en la perpetuación de la especie, así como en la preservación de legados y patrimonios. Esto significa que en cada grupo social deben establecerse ciertos roles bien marcados, y cada componente debe asumir el rol que le corresponde: “funcionalismo”.
- Otro grupo considera que para lograr el objetivo del funcionalismo existen dos alternativas: si hay piezas no encajan en el engranaje, podemos prescindir de ellas, o bien podemos adaptar/cambiar el sistema para darles cabida. Los sistemas impuestos por poderes fácticos no tienen porqué ser la mejor opción a futuro. En un mundo que evoluciona y se modifica muy rápido como el actual, en un entorno tan cambiante, puede ser más adecuado dejar que los individuos marquen sus propias reglas. En algunos colegios ya se ha comenzado a inculcar a niños de 5 años la cultura participativa en la toma de decisiones (hacen asambleas). El ser humano ha demostrado que puede conseguir cosas sorprendentes, fuera la lógica marcada por el ordenamiento natural de las cosas.
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