En el tema de esta semana se ha debatido sobre las consecuencias de la última revolución tecnológica. La 4° Revolución Industrial de los alemanes, o la Revolución Científica de Yuval Noah Harari. Sea cual fuere la denominación que le pongamos o el período de tiempo considerado, lo cierto es que nuestra especie está viviendo el mayor cambio que jamás hayamos podido experimentar con anterioridad. Esta época de cambio plantea oportunidades y amenazas.
- Hay quién opina que las máquinas sustituirán a los humanos en todo tipo de puestos de trabajo y que las grandes masas de obreros, soldados, votantes… dejarán de tener sentido como fuente de poder de Estados y Organizaciones. El poder pasará a estar en manos de quién disponga de la tecnología necesaria para destruir/sustituir a las masas de gente organizada. Hasta la aparición de las armas atómicas y de los robots modernos, estas masas de población organizada eran la única fuente de poder. Pero en los últimos 60 años esta situación ha cambiado irreversiblemente. ¿Y ahora qué? ¿Cómo gestionar a todo ese excedente de gente que ya no es de utilidad? ¿Pretenden eliminarnos a todos las clases que controlan las nuevas tecnologías? El futuro se muestra muy oscuro para este grupo de opinión.
- Por otra parte, también hay gente que cree que la tecnología ofrece grandes oportunidades para la humanidad. Desaparecerán algunos puestos de trabajo pero se generarán otros. Mientras las máquinas se dedican a los trabajos mecánicos, nosotros podremos concentrarnos en tareas más creativas y artísticas. Se erradicarán enfermedades, no volverá a haber escasez de recursos, se mejorará el cuerpo humano y muchas personas podrán disfrutar de la vida eterna. Sobre todas las cosas, la tecnología eliminará las diferencias sociales: todos seremos ciudadanos con iguales derechos y rentas universales. Ya nadie tendrá que volver a trabajar nunca más y todos podrán disfrutar al máximo de su vida en sociedad.
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