lunes, 9 de marzo de 2020

Los sexos enfrentados

En la última sesión se ha debatido el enfrentamiento de los sexos…
- Tenemos a los que opinan que si algo no se menciona se desvanece, y es como si no existiera. En ese sentido siempre es buena idea recordar la discriminación que sufren las mujeres por ser diferentes a los hombres en nuestras sociedades machistas. Sueldos diferenciados en puestos similares, mismos productos con precios especiales para mujeres, tareas y profesiones específicas para cada sexo… y sobre todo, aquí nadie valora el aporte de una madre o de un ama de casa a nuestra sociedad, incluso se ven penalizadas en el sistema capitalista al perder sus oportunidades laborales por el simple hecho de ser madres. Deberíamos ser capaces de redistribuir nuestra riqueza apoyando los cuidados de niños y mayores, e impulsando la maternidad para darle la vuelta al déficit demográfico. En algunos lugares se habla de matriarcado pero, aunque las mujeres decidan más, también trabajan el doble y los hombres acaban saliendo siempre mejor parados. No hay igualdad real por ningún lado, se echa en falta en todo el mundo, por eso son necesarias demostraciones como la del 8 de marzo con mujeres de todas las razas, culturas, religiones y clases sociales en la calle haciendo oír su voz.
- Por otro lado, los que piensan que el feminismo radical se está adueñando del movimiento feminista. Esta situación, lejos de favorecer la igualdad de género, nos conduce al enfrentamiento, a la guerra de sexos. La defensa de los valores de la mujer y/o el empoderamiento de ésta al modo machista (por la fuerza), no sirve para reconocer sus peculiaridades ni aportaciones específicas como madres o amas de casa. Las diferencias biológicas y funciones específicas de cada sexo no deben eliminarse: los hombres no pueden sustituir a mujeres dando a luz o alimentando su bebé, y las mujeres no deberían asumir un rol de padre en una familia. Las mujeres que actúan como machos alfa dan miedo. Ojo también con los valores y la libertad necesaria en cada contexto cultural, porque hay mujeres en otros países muy felices con el velo y otras aquí muy puteadas al verse obligadas a llevar un bikini a la playa. Cada sociedad debe autovalorarse. Si entendemos que todos somos personas con parte femenina y masculina, si disponemos de libertad de elección y opciones de desarrollo en ambos sentidos por igual, no hará falta la dominación de un sexo sobre otro en ningún caso.

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