Esta semana hemos planteado el debate sobre si en realidad estamos viviendo en una simulación al estilo de lo que nos presentaban las películas de Matrix.
- En un lado se posicionan los que ven suficientes argumentos plausibles. Chris Langan, uno de los hombres más inteligentes del planeta lo tiene claro. Existen más probabilidades de que estemos en una simulación que de que realmente haya aparecido y evolucionado aleatoriamente la vida en este planeta. Las casualidades que tanto nos cuestan explicar científicamente para poder demostrar cómo hemos llegado hasta aquí son demasiadas. Hay muchas dificultades para creer que se hayan sucedido secuencialmente tantas y tantas situaciones excepcionales a lo largo de la historia de la Tierra. Por otra parte, seguimos rodeados de fenómenos inexplicables científicamente a pesar de contar con la más moderna tecnología del siglo XXI. El descubrimiento de la Física Cuántica y la teoría de los saltos cuánticos pone en evidencia una realidad que nos rodea sin ser continua en ningún momento sino que se parece más a una malla como la de Minecraft. El físico Stephen Wolfram también ha generado una teoría que explica el mundo como una secuencia computacional. Según el genio norteamericano John Wheeler el universo es relacional y está formado por información. Siendo así, la vida sería una mera prueba y como afrontamos las dificultades que se nos presentan marcaría la evaluación de nuestra participación en esta simulación.
- En otro lado están los que opinan que es más segura la teoría de la Evolución de la vida y las especies en el planeta Tierra. Si hubiese una simulación tendría que estar alguien al mando o dirigiendo la misma. Quien la puso en marcha? Cual es el objetivo del juego? Todas estas teorías no parecen más que excusas religiosas para obligarnos creer en un ser superior y en otros niveles de vida más allá de la que estamos disfrutando actualmente en nuestro planeta. Este discurso no es nuevo en absoluto. Desde las antiguas religiones orientales (ideas reflejadas en el Bhagavad‑Gita) hasta la iglesia de la cienciología siempre han proliferado Las creencias en un universo informacional en el que estamos jugando para aprender y con el que podemos reencarnarnos múltiples veces en distintas formas de vida hasta llegar al nivel más elevado de conciencia (la última pantalla del juego). Según esto, hay otras realidades y otras conciencias en un nivel superior, resultando que lo que estamos sintiendo y viviendo es un mero juego sobre el que seremos evaluados al acabarlo. Sin embargo, hay otra forma de verlo: la única oportunidad y la única vida que tenemos disponible es la que estamos viviendo en este momento. El presente es lo único que tenemos y lo único sobre lo que podemos actuar. El pasado es historia y el futuro es un misterio. Lo que no está en nuestra mano poder cambiar es mejor asumirlo y no perder más tiempo pensando en ello. Carpe Diem!