Esta semana hemos debatido sobre la corrupción y el tráfico de influencias, aprovechando la reciente imputación del ex-presidente del Gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero.
- En un lado están los que opinan que la corrupción es una constante que se repite continuamente entre la clase política con independencia del signo o partido al que pertenezcan. Pero hay casos mucho más sangrantes que otros, y sorprende la impunidad con la que algunos de ellos han venido actuando durante años hasta que sus acciones han salido a la luz. En el antiguo Imperio Romano para poder participar en política había que pagar y haber conseguido un estatus previamente. Todo lo contrario que ahora donde cualquier persona sin escrúpulos puede acceder y encima viene exigiendo siempre su mordida y su contraprestacion económica. Es increíble el sistema de sueldos vitalicios que tienen instaurado! Lo mejor es que se denuncie siempre y que, más allá de que los metan o no en la cárcel, devuelvan el dinero que han robado. Un dinero que es de todos los ciudadanos y con el que se pueden hacer muchas buenas cosas para el país.
- Por otra parte, también están los que piensan que el sistema económico puede estar por encima de todos los políticos, resultando por ello la corrupción inevitable a partir de ciertos niveles en los que ciertas decisiones empiezan a afectar al funcionamiento del sistema (a un bajo nivel de Ayuntamientos pequeños sí puede ser más una decisión personal entrar al trapo o mantener la integridad, pero a más alto nivel estás prácticamente obligado a mantener el modus operandi instaurado). En muchas ocasiones los políticos se ven presionados a tomar decisiones bajo mucha presión y tratando de ayudar, proteger o beneficiar a sus familiares o allegados más directos. En el caso de ZP se habla de sus hijas por ejemplo. Por otra parte, el tema de la corrupción no es algo exclusivo de Europa sino que se da por todas partes, en todos los países y sistemas de gobierno, así que se puede ver también como algo intrínseco al ser humano en realidad.