viernes, 26 de junio de 2026

El problema del Alcohol

Esta semana hemos debatido sobre el alcoholismo entre los jóvenes y la permisividad de las autoridades ante botellones y todo tipo de consumo de bebidas de alta graduación alcohólica en las calles. 

- En un lado están los que opinan que nuestra sociedad va a pagar un fuerte peaje en un futuro a medio plazo. Porque estos jóvenes son nuestros futuros trabajadores especialistas y tal como va la cosa van a llegar a su edad adulta con el cerebro atrofiado por las drogas y el alcohol. Los servicios que nos van a poder ofrecer van a dejar mucho que desear, además de que también generarán un fuerte gasto sanitario para tratar de revertir sus problemas de salud a todos los niveles derivados de estas dinámicas. El cerebro humano no termina su desarrollo completo hasta los 25 años, y en muchos países se prohíbe el consumo de alcohol a los menores de 21 o 22 años por este motivo, para evitar deficiencias en su desarrollo entre los jóvenes. Además, está el tema del ruido y la suciedad que generan los botellones en las calles. Por no mencionar esa permisividad a que cualquiera se ponga a orinar en medio de la vía pública durante esas noches de fiesta interminable. Hay una tendencia hacia el salvajismo y al incivismo que choca frontalmente con la idea de una civilización avanzada, cuando nos encontramos portales de viviendas llenos de excrementos y meadas por todas partes. Es triste ver especialmente a las mujeres en una actitud nada femenina ni atractiva (más bien repulsiva en realidad) borrachas y pegándose entre ellas, gritando, orinando por la calle sin ningún decoro de ningún tipo...

- Por otra parte están los que creen que los jóvenes en todas las épocas siempre se han juntado para beber alcohol en ciertas zonas de las ciudades bajo la permisividad de las autoridades. Además, la tradición de las fiestas populares en nuestra sociedad está muy arraigada desde hace cientos de años. Incluso las venimos promoviendo como atractivo turístico desde hace décadas y sabemos sobradamente que aportan un buen pellizco a la economía del país. Por otra parte la libertad democrática y la igualdad de géneros no nos debería inquietar lo más mínimo. Cada cual tiene que ser responsable de sus actos, y cualquier persona mayor de 18 años debería tener su cerebro perfectamente amueblado a esa edad como para poder decidir si puede beber o no y cuanta cantidad. Al fin y al cabo ya tienen derecho a voto a esas alturas todos ellos y ellas. Pensemos en la época de la Ley seca en USA, la prohibición no logró nada positivo, al contrario se generó mucha más delincuencia y las mafias ganaron más poder que nunca. Las calles eran inseguras y se seguía consumiendo a escondidas igualmente. Respecto al incivismo, comentar que en casi todas las ciudades existe la prohibición de beber alcohol en la vía pública, de hacer botellón y de vandalizar y orinar o defecar en la calle. Es cuestión de que las fuerzas del orden público persigan estas prácticas y generen las perceptivas sanciones que vendrán muy bien al erario público.