Esta semana hemos debatido sobre la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su aplicación de las políticas arancelarias.
- Existe un sector altamente preocupado por la deriva del repunte de ideologías anarco-conservaduristas y reaccionarias en muchos países de occidente. En enero se manifestaron en Italia más de 1.000 personas fascistas en uniforme recordando tiempos oscuros del pasado. Pero no se trata de una situación aislada en ningún caso. También en Francia, Alemania, Grecia... y en toda Europa en general hay cada vez más protestas y más ruido populista de las ultraderechas. Por otra parte, este sector opina que todo el tema de las políticas arancelarias y el proteccionismo de Trump va a complicar el comercio y va a propiciar un cambio de sistema que nos afectará a toda la ciudadanía.
- Otros opinan que no tiene porqué ser tan malo que vengan cambios. Especialmente cuando el modelo económico basado en la globalización de los mercados está dando claros signos de agotamiento. Es el momento de poner en marcha un nuevo sistema de funcionamiento que favorezca el desarrollo local y sostenible. No tenía mucho sentido que los componentes los fabriquen los chinos, y que luego se monten en Singapur para acabar los productos en USA evitando las tarifas arancelarias impuestas a los productos chinos por tratarse de un producto Indonesio en ese caso.
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