miércoles, 5 de abril de 2023

Tasas e impuestos más justos

En la sesión de esta semana hemos debatido sobre la fiscalidad y sobre la fuga de empresas al extranjero en busca de unas mejores condiciones fiscales.

- Hay quien opina que el principal problema es que no existe una fiscalidad unificada para la Unión Europea. Se creó una unión monetaria pero, ni la deuda de los países se asume de manera conjunta, ni los impuestos tampoco son los mismos para todos. Por este motivo una empresa como Ferrovial ha trasladado su sede a Holanda. Ferrovial es una empresa que hace tiempo ya no pertenece a la familia Del Pino (no controlan ni el 10%), es un fondo americano el que rige los destinos de la compañía en este momento, y como estando en España no pueden cotizar en USA al mismo tiempo, que es lo que están buscando, pues deciden moverse a Holanda dónde sí que lo van a poder hacer. Esto no pasaría si los tipos impositivos y las legislaciones de los mercados económicos estuviesen armonizadas en toda Europa. Por otra parte, la política del actual gobierno español de aumentar los impuestos de una forma tan injusta y exponencial es la que está ahuyentando a las grandes fortunas. No puede ser que todo el esfuerzo lo tenga que hacer siempre el mismo. Porque el beneficio de los servicios públicos es para todos, así que todos deberían hacer esfuerzos (proporcionales a sus rentas pero la misma cantidad de esfuerzo al menos sería mucho más justa). Porque sino corremos el riesgo de que quién acaba pagando siempre por los demás termine harto y se largue a dónde se sienta mejor tratado. La fuga de capitales va a seguir creciendo en los próximos años, especialmente cuando toda esa casta (oligarquía política corrupta) que tenemos instalada en los órganos de gobierno siga bloqueando el emprendimiento en este país.

- En contra hay quien dice que una empresa que ha estado ingresando millones con contratos públicos, como es el caso de Ferrovial, debería pagar su parte de vuelta a través de los impuestos. Lo lógico es que quien más se beneficia sea quien más aporte. También es lógico que un gobierno socialista trabaje hacia la equidad y busque compensar o redistribuir la riqueza para beneficio de una nación más fuerte en la que no existan grandes diferencias sociales. Por supuesto que una fiscalidad común en el conjunto de la Unión Europea evitaría la fuga de talento y capitales, así como también favorecería que no hubiese movimientos de empresas entre los Estados miembros, pero también habría que evitar estos movimientos fuera de la Unión Europea. Los empresarios y las grandes fortunas deberían ser conscientes de que sus ingresos son en realidad generados con el esfuerzo de sus empleados, y que es mejor repartir los beneficios entre todos. La fortaleza de un país se construye con las aportaciones generosas de todo el mundo, y por otra parte, aunque el pellizco sea más grande, quién está ganando tanto dinero sufrirá siempre menos daño de lo que le duele un pequeño pellizco a quién no llega a fin de mes. No podemos caer en la tentación de la cultura individualista. Deben existir oportunidades para todo el mundo. Por otra parte, en Europa todo el mundo se encuentra muy cómodo con nuestro estado de bienestar y ese status quo no es gratuito. Mantener a la gente con menos recursos lo suficientemente contenta como para que no piensen en robar, en ejercer violencia y/o plantear una revolución, tiene un precio, y ese precio lo debe pagar quién dispone de más recursos. Es lo que podríamos llamar "la tasa de la tranquilidad".

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