Esta semana nos hemos vuelto a juntar de nuevo para discutir acerca de la gestación subrogada, un debate que Ana Obregon ha revitalizado recientemente. Si bien este tema ya lo habíamos tratado con anterioridad, en esta ocasión han surgido nuevos argumentos que merece la pena reflejar en una entrada separada de este Blog.
- Por una parte tenemos a los que piensan que toda persona mayor de edad puede hacer lo que le venga en gana con su cuerpo, e igual que también existe la prostitución o la venta de material pornográfico en OnlyFans, ésta es simplemente otra opción más para las mujeres jóvenes. Siempre han existido los mercadeos de bebés, adopciones... pero en este caso no estás comprando el bebé sino un mero servicio. Esta técnica de reproducción asistida lleva mucho tiempo en funcionamiento por muchos países del mundo. Antes que Ana Obregon también estuvo Miguel Bosé o la Baronesa Thyssen. Lo lógico es que se legalice también aquí, porque los que quieran hacerlo lo harán fuera de todos modos y acabaremos teniendo que registrar el bebé igualmente por el bien del menor. Es lo que está pasando en este momento. Pensemos que, hasta la legalización del aborto, también se realizaban esas intervenciones en el extranjero. Por otra parte, también se podrían legislar las condiciones, incluir cláusulas de cambio de opinión, garantías varias para la madre gestante, etc. Incluso debemos considerar los casos de mujeres que ofrecerían su vientre de forma voluntaria, así como también existen casos de donantes de un riñón o de un pulmón para sus familiares necesitados. Tenemos un problema demográfico y no podemos descartar ningún método que nos ayude a mejorar la tasa de natalidad y/o fertilidad, sino nos veremos abocados a la desaparición de nuestra especie.
- En otro lado están los que opinan que se está banalizando el problema de las madres vaciadas. Además, existen estudios que prueban que ninguna niña de 18 años es mentalmente adulta hoy en día como para poder tomar este tipo de decisiones sobre el alquiler de su cuerpo. La comercialización con niños no debería existir en ninguna de sus formas. Estamos tratando de legalizar la esclavitud de forma encubierta y estamos abriendo la puerta al mercadeo de órganos o de seres humanos. Hay rumores muy preocupantes sobre la existencia de granjas de mujeres jóvenes en Ucrania a la espera de dar a luz, y las futuras madres les estarían imponiendo su dieta entre otras condiciones de vida, así que deberíamos luchar contra todo eso. Por otra parte, Ana Obregon está vendiendo exclusivas del tema para subvencionarse el coste incurrido, y resulta que el semen que ha utilizado pudiera ser el de su hijo muerto sin consentimiento previo. Una situación totalmente reprobable e inmoral. Un bebé no es un juguete ni un cachorro, y se da la circunstancia de que incluso las nuevas leyes recientemente aprobadas en defensa de los animales tienen todavía más sensibilidad para con los cachorros que la que algunas personas están demostrando para con sus hijos. Hay muchas famosas con dinero (caso de París Hilton) que, como tenían miedo al parto, lo han evitado con estos métodos. Conclusión: nos dirigimos a la deshumanización.
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