En nuestro último debate se ha tratado el tema de los vientres de alquiler o embarazos subrogados.
- Por una parte tenemos a los que opinan que la maternidad ha tenido siempre muy buen marketing, incluyendo desde la religión: la santidad de la madre de Dios, etc. Sin embargo, la maternidad es una esclavitud, es la fuente de muchas dependencias, agresiones, falta de libertad y de respeto a la persona. La sociedad debería hacer un mejor marketing de las "solteronas". Ellas sí que han sido valientes, plantado cara a los curas y a los que mandan, creando sus propios marcos culturales, e intentado defender su libertad ante todo. Amparándose en la necesidad de ser padres, también están los que contratan "mujeres horno" para fabricar a "sus hijos". Ese es un concepto muy viejo, en el momento en el que una mujer no tiene más salida que el matrimonio para vivir o sobrevivir, se convierte en esclava, prostituta y horno. Lo de las mujeres horno es otra variante adaptada a los nuevos tiempos. ¡En algunos países hay fábricas de niños! La mayoría de las mujeres que se dedica a la venta de su cuerpo lo hace por necesidad. El "altruismo" está acompañado por unas "compensaciones" económicas (por no trabajar durante equis meses, etc.), las cuales hacen que ellas (en su gran mayoría, mujeres que necesitan esos ingresos o que lo contemplan como un "trabajo") se decanten por esas actividades. Eso sí, luego se les impide echarse atrás o, en último término, decidir quedarse con el niño que traen al mundo. La probeta corre más que la ética, y es más lucrativa. En la gestación subrogada hay un contrato con muchos dólares encima de la mesa. No tiene nada de altruista, y la donación de órganos no es comparable, nada que ver salvo que nos refiramos al tráfico de órganos. Porque no, la conclusión aquí es que el fin no justifica según qué medios.
- En contra se posicionan los que creen que la maternidad compartida y con derechos es genial. Desgraciadamente cada vez más mujeres tienen que renunciar a ella, porque ni socialmente ni institucionalmente tiene suficientes apoyos y se ve como una carga. También está bien que cada una pueda elegir. Por otra parte, comparar la subrogación de vientre con la prostitución es una aberración. Conociendo el tema un poco, no podemos más que sentir una profunda admiración por el altruismo de esas mujeres que ofrecen su tiempo y su cuerpo para ayudar a familias a hacer realidad sus sueños, y que, al contrario de lo que se piensa, en su mayoría no lo hacen por dinero sino por humanitarismo. Pero bueno, también es muy común opinar, según nos dicta la corrección política y hablar de hornos... Normalmente las mujeres que lo hacen libremente son de países desarrollados y con unas garantías, e incluso mantienen relación con los padres a posteriori. Aunque parece que en la India y Ucrania las cosas son distintas, está claro que quién se decanta por esta salida es consciente de la buena obra que está realizando en realidad. La historia la escriben las personas, y las personas se saltan los obstáculos que encuentran a su paso. Si se necesitan niños se conseguirán por el medio que se pueda, y la única duda que nos puede quedar es si el fin justifica los medios en algunos casos, pero no se puede generalizar en este aspecto tampoco. En definitiva, lo que no se pueda hacer en el primer mundo se hará en el tercer mundo, o de forma ilegal, de la misma manera que sucedía cuando el aborto estaba prohibido y las mujeres que necesitaban abortar se buscaban sus salidas para librarse de sus bebés.
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