lunes, 13 de julio de 2020

Vacunas

Esta semana hemos debatido sobre las vacunas. Durante los últimos años han estado proliferado voces críticas contra el uso de vacunas. Sin embargo, los científicos no dejan de alertar del peligro que supone un aumento de la población sin vacunar para toda la sociedad en su conjunto. Así las cosas, en nuestro grupo de mentes abiertas también hemos querido sacar a debate este polémico asunto.
- De un lado se han postulado los que ya no ven las vacunas modernas tan simples como las del siglo XX. Cuando hemos sido capaces de crear vida artificial, disponemos de nanorobots, podemos secuenciar genomas, comenzamos a vislumbrar los secretos de la física cuántica, y hasta hemos llegado a experimentar con variaciones de códigos genéticos para alargar o reducir la longevidad de las células... no resulta tan descabellado sospechar de planes conspiranoicos para inyectar "vacunas" a toda la población a fin de contralar la degradación de sus cuerpos. Los avances científicos dan miedo, y generan muchas sospechas: ¿quién está detrás del coronavirus y quién está detrás de la vacuna contra este virus? ¿Se trata de un experimento de laboratorio a gran escala? Por otra parte, en contra de las vacunas siempre han estado sus daños colaterales. Existen un montón de casos documentados de gente que ha sufrido sobre-reacciones inesperadas ante la inoculación de una vacuna, llegando a causarles la muerte o incapacidades permanentes muy graves. Además, las farmaceúticas cada vez tienen menos responsabilidad ante estas situaciones. En este sentido, y como pasa con todo tratamiento médico en general, cada cual debería tener libertad para elegir si está dispuesto a asumir los riesgos del tratamiento o no en un momento dado. A pesar de que sus vidas estén en juego, muchas personas en el mundo no admiten transfusiones sanguíneas por motivos religiosos, o deciden no pasar por un quirófano, o no seguir ningún tipo de tratamiento con productos químicos. ¿Porqué la decisión de ponerse una vacuna no puede gestionarse de la misma manera? En cuanto a los peligros derivados de la mutación de virus en circulación, es dicutible que los virus muten tanto como se dice porque no se trata de organismos vivos como las bacterias. En todo caso sería una etapa más en la evolución de las especies. La naturaleza tenderá siempre a favorecer las versiones más suaves o inapreciables en sus huéspedes de cada virus, y aunque los individuos más débiles puedan morir, los más fuertes siempre resistirán y prevalecerán a largo plazo. De esta manera seguiremos dejando actuar a las leyes de la naturaleza sin afectar su curso ni jugar a ser Dioses. Desde comienzos del siglo XX, cuando iniciamos estos juegos tan peligrosos, la población mundial se ha incrementado hasta niveles insostenibles y el planeta está sufriendo graves consecuencias derivadas. Quizá haya llegado el momento de frenar esta escalada, y rechazar las vacunas puede ser un primer paso.
- En el lado contrario están los que apoyan la tesis científica que asegura que, cualquier virus en circulación (dentro de los cuerpos de sus huéspedes) está en continua mutación, y evolucionará rápidamente a una versión resistente a nuestros mecanismos de defensa. Si ello pasase, las vacunas que tanto esfuerzo nos ha costado generar perderían completamente su efectividad, y el riesgo de aparición de múltiples pandemias derivadas, con sus desgraciadas consecuencias en pérdidas de vidas humanas, aumentaría exponencialmente. Ante una grave situación de alerta sanitaria global, los gobiernos tienen que mirar por los intereses de la sociedad en su conjunto. No se tendría que permitir que nadie ponga en juego la seguridad de millones de personas a cuenta de la preservación de sus derechos individuales. Las vacunas siguen siendo trazas genéticas de los virus que tratan de eliminar, que propician la generación de anticuerpos para luchar contra ellos a través de nuestros sistemas inmunológicos. Todas las vacunas han sido debidamente testadas y verificadas. Cualquier idea de que las vacunas puedan estar sirviendo a otros fines ocultos no es más que una locura conspiranoica. Es cierto que, toda vacuna, y todo tratamiento médico puede tener sus contraindicaciones y sus efectos colaterales, pero nuestro nivel de desarrollo actual nos garantiza la reducción de este tipo de riesgos prácticamente hasta su desaparición total. Antes de poner en circulación cualquier tratamiento médico, previamente se han comprobado y analizado todas las consecuencias de su aplicación en distintos tipos de pacientes, y se conoce perfectamente tanto su efectividad como su adecuada respuesta ante múltiples situaciones y circunstancias. Nunca hemos estado tan preparados como en este momento para evitar riesgos y lograr los mayores beneficios posibles de las vacunas para nuestros cuerpos, tanto individualmente como a nivel colectivo. Por último, nadie puede discutir que graves enfermedades como la Polio o la Viruela han sido erradicadas del mundo gracias a la acción de las vacunas. Y también hay que tener en cuenta el consenso unánime de la Comunidad Científica a este respecto.

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