En la reunión de esta semana hemos tratado el concepto de "Masculinidad". ¿realmente el concepto de masculinidad arraigado en nuestra sociedad es tóxico? ¿existen otras formas de entender la masculinidad y la feminidad más deseables? ¿la revolución contra el sistema heteropatriarcal es factible?
- Por un lado está quien opina que la diferencia entre sexos es básica y fundamental ya que incita a la reproducción para la subsistencia de la especie. Los cuerpos y mentes diferentes se atraen mutuamente, cosa que no sucedería si todos fuésemos iguales. Cada género tiene una función que cumplir perfectamente diferenciada, que además es producto de la evolución que nos ha permitido subsistir como especie hasta nuestros días. Si las mujeres eluden su instinto maternal, las tareas de procreación, protección y sustento para sus crías, así como su capacidad de gestionar/manipular emocionalmente a otros miembros de su especie. Si los hombres pierden su valentía y su capacidad de asumir riesgos dedicando todas sus energías a mantener el control y dominio de su estirpe. Entonces, vamos directos a la extinción de la especie humana. Una mujer fuerte y autosuficiente, o un hombre débil y asustado no resultan atractivos para el sexo contrario y no tendrán oportunidad de copular ni procrear en ningún caso. Los datos estadísticos nos indican que desde la revolución de género comenzada a finales del siglo pasado, las relaciones sexuales y amorosas han descendido dramáticamente entre jóvenes heterosexuales (especialmente entre los varones), siendo la única excepción el aumento de relaciones homosexuales. Sin duda, se trata de un camino sin salida al que nos dirigimos como sociedad en este momento. Por este motivo, no deberíamos dejar de propiciar e impulsar valores masculinos en los hombres y valores femeninos en las mujeres.
- En contra se posicionan quienes creen que los seres humanos somos todos iguales. No hay motivos razonables para diferenciar un sexo del otro, más allá de la capacidad física y mentalidad para afrontar riesgos de los hombres en general. Por otra parte, este sector de opinión asegura que ningún hombre nace machista y que la masculinidad tóxica no es ningún defecto genético. En realidad, el "Machismo" es un sistema estructural que educa a los hombres en el ejercicio de la violencia como instrumento de resolución de conflictos. Transforma el ejercicio de la violencia en el mejor y más eficiente rasgo a poseer en la sociedad en la que viven. Un sistema que desarrolla y sustenta un modelo de masculinidad tóxica basado en rasgos asociados tradicionalmente al género masculino: agresividad, falta de emocionalidad, dominación como estrategia de consecución de objetivos... Así pues, es la sociedad la que crea a los machistas, maltratadores, violadores, asesinos, etc. Se podría llegar a erradicar toda esta violencia que provoca que, el 75% de la población reclusa y delincuentes sean hombres, y que también provoca que el 78% de los suicidios sean de varones, los cuales no encuentran su sitio en este sistema machista. Muchos delincuentes varones aseguran que se vieron forzados a ser violentos, ya que no veían otra opción para gestionar sus dificultades en la vida, morir o matar como única salida. La sociedad debería comenzar a asumir que un hombre sensible o con miedo no es un bicho raro y no debe ser repudiado por ello. De la misma manera que una mujer fuerte y empoderada no debe ser rechazada por ser de esta manera.