En nuestra última reunión hemos analizado cuál debería ser la dieta más adecuada y sostenible para la humanidad.
- En un sector se posicionan los que opinan que la carne no puede desaparecer de nuestra dieta. Entre otros nutrientes nos aporta vitamina B12, y nos permite asimilar más rápidamente sus proteínas aportando muchas calorías necesarias para el conjunto de la población. Al fin y al cabo es necesario dar de comer a 8.000 millones de personas a lo largo y ancho del mundo, no habiendo muchas alternativas disponibles para cubrir esta necesidad. Si bien es cierto es que la sobre-explotación ganadera moderna no resulta sostenible, tampoco resulta mejor parada la sobre-explotación agrícola. Quizá debiéramos simplemente regresar a la producción local sostenible y aplicar una dieta variada al estilo tradicional. Por ejemplo, antiguamente la carne no estaba al alcance de todos los bolsillos como ahora, y la mayoría de la gente la comía únicamente en momentos ocasionales. Últimamente incluso se han puesto de moda dietas basadas en carne y pescado, como la paleolítica o la dieta Duncan, que además de mantenernos en forma y mejorar nuestra salud con hábitos como el ayuno intermitente, también ayudan al hígado a trabajar mejor que con una dieta vegana. Porque nuestro organismo no está preparado para procesar carbohidratos, azúcar y vegetales transgénicos al nivel que nos los están insuflando las grandes corporaciones alimentarias. Son un oligopolio de 4 multinacionales que controlan millones de marcas. Por no hablar de las inyecciones de agua a la carne para engordarla o los colorantes utilizados con el atún y el salmón de piscifactoría para que tenga mejor presencia y poder venderlo como salvaje. Sin duda la mejor solución es escuchar a nuestro cuerpo y comer lo que nos pida en cada momento, ya que no todos necesitamos lo mismo para nutrirnos. Por último, deberíamos revisar si los pesticidas o el 4G son los culpables de la desaparición de las abejas. Si las abejas desaparecen definitivamente sí que vamos a tener un problema gordo para nutrirnos en el futuro.
- En otro sector tenemos a los defensores de la dieta vegetariana e incluso de alternativas más innovadoras como la ingesta de insectos. Las explotaciones ganaderas son una fuente ingente de problemas: generan metano y otros gases de efecto invernadero, generan bacterias resistentes a los antibióticos que les insuflan, obligan a eliminar bosques para cultivar los pastos y piensos que los alimentan, etc. Además del sufrimiento de los animales hormonados, hacinados, a los que se aplican terapias génicas... Por otra parte, hoy en día conocemos lo que nos perjudica la grasa animal y la carne roja a nuestra salud cardiovascular. En los países desarrollados se muere la gente de comer mucha carne, así como de tomar mucha sal y mucho azúcar, no hay tanto problema de aprovisionamiento como nos pretenden vender las grandes multinacionales alimentarias. Es mejor y más sostenible una dieta vegetariana e incluso vegana (sin comer huevos ni leche, cuya lactosa cada vez genera más intolerancias). Si todos dejamos de comer carne y leche provinente de estas explotaciones modernas, mejoraremos mucho en general. Las proteínas vegetales son igual de calóricas y nutritivas que las animales, además de que una dieta con suficiente fibra mezclada con los carbohidratos y los azúcares impide la absorción de éstos y nos mantiene en forma. El problema de la alimentación viene de los alimentos refinados en general, incluyendo las harinas refinadas, y de la falta de fibra en nuestra dieta. Por último, deberíamos tener cuidado de que el 68% de la fauna salvaje se ha perdido en los últimos 60 años. Como no empecemos a almacenar sus cadenas de ADN en un banco genético como el que hay en Noruega con las semillas de especies vegetales podemos tener un problema de extinción de especies sin opción de volver a recuperarlas nunca más.